—Señor, este chico es sospechoso, ¡deja que yo me ocupe de él!— dijo uno de los subordinados de Julián detrás de él, ofreciéndose voluntariamente.
Este subordinado era un hombre de mediana edad, con destellos de inteligencia en sus ojos. Su presencia era contundente pero reservada, y se podía ver de inmediato que era un personaje formidable.
—Bien, lo dejo en tus manos. ¡Yo me ocuparé de Lucía!— asintió Julián, dirigiéndose directamente hacia Lucía.
—¡Chico, prepárate para morir!— el hombre de m