—No lo hice, juro por mi director que debes creerme. No promocioné medicamentos a los pacientes sin autorización y todos los medicamentos que prescribí son beneficiosos para el cuerpo del paciente. Es imposible dañar la salud de los pacientes.
Juan estaba nervioso, quería explicarse, pero la distinguida posición de Christian lo hacía imposible acusar a un pequeño personaje como él. ¡Cualquier explicación suya sería inútil!
—No quiero escuchar tus excusas.
—Juan, a partir de ahora estás despedid