—Isabel, ¿no te estás equivocando?
Christian tenía una expresión de sorpresa y duda en su cara.
Después de estar juntos por varios días y cooperar con Pablo, él todavía confiaba en Pablo.
Pero al recordar que había entregado los documentos a Pablo para que los revisara antes de firmarlos, comenzó a tener dudas.
Después de todo, era sospechoso que Pablo, con su capacidad, no hubiera notado problemas en los documentos.
—Asistente Sánchez, esta situación no tiene nada que ver conmigo, soy inocente.