—Inés, ve a decirle al personal que prepare la cena pronto!
—Christian, ya es muy tarde, ¿por qué no te quedas y cenamos juntos?
dijo el señor Castro sonriendo.
—Bueno, gracias por la invitación.
respondió Christian asintiendo con una sonrisa. Después de trabajar duro todo el día, definitivamente tenía hambre.
—Antonio, ¿por qué no te quedas también para cenar?
Preguntó el señor Castro invitando a Antonio.
—No gracias, tengo cosas que hacer. Me voy primero.
Antonio se despidió con un gesto antes