Dado que Carmen ya no era parte de la familia López, Iñigo podía perseguirla sin restricciones, y tenía muchas posibilidades de tener éxito. ¿Cómo podía quedarse de brazos cruzados mientras Valenciano intentaba arrebatar a Carmen usando tácticas despreciables?
—Iñigo, es solo una mujer, no hay nada tan importante—dijo Valenciano con frialdad. —Después de todo, tú y yo somos amigos. ¿Realmente quieres pelear por una mujer?
—Esa pregunta deberías hacértela tú—respondió Iñigo. —Valenciano, ¿estás s