—¿Qué dices?— preguntó Carmen.
—Alejandro ya había aceptado la unión con nuestra familia Medina. Vine esta vez para exigirle que cumpla con su promesa—dijo Valenciano con una sonrisa fría, revelando su propósito.
—¡Eso es imposible! Esta cuestión ya ha quedado en el pasado. Además, en la mansión de la familia López, Christian y Fernando llegaron a un acuerdo, y todas las rencillas entre ellos quedaron zanjadas—recriminó Alejandro con enojo.
—Alejandro, son dos cosas diferentes. En resumen, sé qu