—¿Te atreves a robarme mis empleados? ¡Estás buscando la muerte!— el presidente Guzmán miraba a Christian con un aura de ira asesina, deseando desmembrarlo.
—El que está buscando la muerte eres tú—respondió Christian. —Viejo, te daré una oportunidad. Arrodíllate ahora y discúlpate con Alejandra, trata de obtener su perdón. Así tal vez considere dejarte en paz.
—¡De lo contrario, asume las consecuencias!— Christian cruzó los brazos, su mirada llena de determinación asesina.
El golpe que Alejandra