—¡Qué suerte la mía!— exclamó Omar al observar detenidamente, no pudo evitar reírse de alegría.
Atacar en un camino apartado significaba que Christian no tenía escapatoria, era como buscar la muerte voluntariamente.
¡Justo lo que él deseaba!
A continuación, ambos tenían sus propios planes: uno buscaba atraer al otro, mientras que el otro intentaba bloquearlo. Ambos entraron en el camino apartado, uno después del otro.
El camino estaba bordeado de árboles verdes.
Christian y Clara se detuvieron y