—Mi belleza, ven aquí obedientemente.
—Ahora te haré experimentar la maravillosa sensación entre hombre y mujer.
Urbano sonrió maliciosamente, extendió la mano con una fuerza impresionante y rápidamente agarró la ropa de Lucía.
Era evidente que planeaba arrancar la ropa de Lucía como parte de un juego forzado, para hacerlo más apasionante y estimulante.
Sin embargo, antes de que sus pensamientos maravillosos se materializaran, en el siguiente instante ocurrió una escena que lo dejó extremadament