—¡Te atreves! —exclamaron Lucía y Andrea al escuchar las palabras de Lorenzo, sus rostros se tornaron pálidos. Luego, ambas retrocedieron algunos pasos y se prepararon para defenderse.
—¡Si me atrevo o no, lo sabrán enseguida! —se rio Lorenzo. Luego, se dirigió a dos guardaespaldas de la familia Rivera que estaban detrás de él y ordenó—: ¡Agarren a estas dos y llévenselas!
—¡Sí! —respondieron los dos guardaespaldas de la familia Rivera y se abalanzaron sobre Lucía y Andrea, uno a cada lado.
—¿Do