—Germán, ¿cómo es que tus piernas de repente están bien? —preguntaron varios ancianos de la familia Rivera después de recobrarse, con rostros llenos de sorpresa e incredulidad.
—Fue Christian quien me curó las piernas —respondió Germán con calma.
—¡¿Él de todos?! —Claudio y Leocadio, al escuchar esto, cambiaron sus expresiones. Hace poco, habían logrado ganar una ventaja significativa al desafiar a el señor Rivera. Pero ahora, debido a que Christian había curado la discapacidad de Germán, su pla