—¡Basta de palabras vacías! —dijo Christian—. Si tienes alguna habilidad, demuéstrala. Quiero ver cuánto poder tiene la insignificante familia Figueroa para atreverse a ser tan arrogante.
Urbano, enfurecido, no perdió más tiempo en palabras y lanzó un puñetazo hacia Christian, cargado con una inmensa fuerza. Christian, sin retroceder, extendió su mano para enfrentar el ataque.
—¡Te estás buscando la muerte! —gruñó Urbano con una sonrisa malévola. Estaba seguro de que Christian estaba por debajo