En el patio interior, se encontraba la residencia del señor Rivera.
Christian y Carmen fueron recibidos en la sala por el señor Rivera, un anciano imponente y dominante con una presencia que mostraba su larga posición de liderazgo.
A su lado se encontraba una anciana de rostro amable, la abuela de Carmen, Paloma. Cuando Germán reveló que Carmen era la hija de Gabriela, las emociones de Paloma se desbordaron y la abrazó llorando desconsoladamente.
En cuanto al señor Rivera, estaba molesto por