—Señor Castro, intenté hablar con usted amablemente, pero no me obligue a recurrir a la fuerza contra ustedes —advirtió el señor Ortiz.
—Puedo decirte que esta vez la familia Ortiz ha venido preparada. La propuesta de matrimonio es algo que su familia Castro deberá aceptar, quiera o no —el señor Ortiz se puso serio y perdió la paciencia. Había sido educado al principio, pero ni el señor Castro ni Lucía estaban dispuestos a aceptar la propuesta de matrimonio, así que ya no había necesidad de ser