—¡Papá, ayúdame rápido!
—Christian me rompió dos piernas y dos brazos. ¡Tienes que vengarme!
Al ver finalmente a Fernando aparecer, Valenciano se llenó de alegría, como si hubiera encontrado un salvavidas. Sintió una pequeña chispa de esperanza renacer en su interior. Sabía que la fuerza de Christian estaba lejos de igualar a la de Fernando, y con Fernando y tantos expertos de la familia López y la familia Medina presentes, Christian seguramente no se atrevería a matarlo. Al menos su vida estaba