En ese momento, Christian estaría solo, y sería una ilusión creer que podría enfrentarse a las dos grandes fuerzas, la familia López y la familia Medina, por sí mismo.
Hablando claramente, tal vez Christian nunca tendría la capacidad en toda su vida para ayudarles a recuperar su posición en la familia López. Si dependieran de Christian, podrían terminar esperando en vano, amargándose para siempre.
—Lo sé—asintió Daniel, resignado. —Sin embargo, nosotros tres, abuelo, hijo y nieta, ya somos los