—Lucía, recuerdo la última vez que te hice un masaje y solo masajeé la mitad. Aún te debo un masaje completo.
—¿Estás cansado ahora? Si quieres, puedo darte otro masaje—dijo Christian con una sonrisa complaciente, cambiando rápidamente su enfoque.
—¿Todavía recuerdas eso?
—Podría decirse que tienes algo de conciencia—Lucía resopló fríamente, pero no pudo evitar que una pequeña sonrisa se deslizara en su rostro.
Por supuesto, su alegría no se debía al intento de Christian de apaciguarla, sino po