—¡Chico, vas a morir!— Fernando sonrió maliciosamente.
Habiendo tenido éxito con su ataque anterior, Fernando persiguió a Christian y apareció rápidamente frente a él, luego levantó la mano y golpeó hacia la cabeza de Christian.
Si ese golpe hubiera acertado, Christian sin duda habría muerto.
—Fernando, ¡detente!— Lucía exclamó con ojos llenos de rabia y furia. —Si te atreves a hacerle daño a Christian, aunque la familia Castro deba darlo todo, ¡no te perdonaremos!
Al lado, Carmen tampoco se enc