Andrea
El día de la fiesta había llegado y Edward aún no le había contado a Andrea lo que pensaba hacer. Había tratado de evitar el tema durante días, aferrándose a un último vestigio de duda. A pesar de las palabras de su tía y del leve avance entre ellos, el remordimiento de estar dejando ir a Félix tan fácilmente aún la perseguía.
Pero no podía evitarlo para siempre. Necesitaba saber qué estaba planeando. Su teléfono comenzó a sonar y, al ver el nombre en la pantalla, su corazón se aceleró.