156: Su mayor desgracia.
En New York, Daniel terminaba su segunda botella de la noche; se estaba embriagando intentando sacar a la Borbón de su mente aunque sea por un instante.
Su corazón estaba roto, su alma estaba rota. Aquellas rosas que para su hermosa Emma había comprado, yacen marchitas sobre el suelo del departamento que se había negado a abandonar. Tirado sobre la cama en donde tantas noches le hizo el amor a su Emma, se sintió perdido.
— Emma...mi Emma... — murmuró entre lágrimas y alcohol.
Debía encontrarl