Capítulo 27.
Con las manos temblorosas por el nerviosismo, sirvo en platos de porcelana grandes porciones de carne con puré de patatas dulces, uno de los platillos que mejor me salen al cocinar.
—Espero que te guste, no soy muy buena cocinando —digo con modestia, a pesar de que he pasado casi toda mi vida cocinando en casa.
—Luce muy bien —responde Julian con calma.
Sonriendo por su sinceridad, pongo el plato de comida frente a él en una mesa plegable que puse aquí para la velada, para luego servir vino en