—Tu… ¿Qué haces aquí? —
Ernest Stone miraba con desprecio a aquella mujer por la que siempre había sentido un profundo desprecio. Su cabello rojo era el mismo, su rostro lucía igual, sin embargo, la mujer que tenía delante, no era ni por asomo aquella misma a la que condenó aquella noche que decidió su destino.
—Ernest, puedo ver qué estos 6 años te han hecho daño, luces miserable, aunque, siempre has sido un miserable — respondió Adalet con tono arrogante.
Ernest bufó. Aquella arrogancia, aque