Mientras que Alessandro mostraba seguridad con sus acciones, había logrado conseguir que Amelia se sintiera minúscula, luego de haber cruzado unas cuantas palabras ella deseaba salir huyendo de aquella oficina.
—Con tus amenazas no van a lograr conseguir nada, y si quieres guerra, entonces la vas a tener —dijo Amelia a Alessandro mientras que sus manos temblaban.
—¿A dónde vas?, aún no he terminado contigo, recuerda que hay más asuntos pendientes de los que debemos hablar —Amelia fue directo