Sophia despertó con un fuerte dolor de cabeza, sentía que todo a su alrededor giraba a toda velocidad, al observar cuidadosamente se dio cuenta que se encontraba en la habitación de Alessandro, de inmediato levantó las sábanas y se dio cuenta que su ropa se encontraba en el mismo lugar.
Giró la cabeza y fijó la mirada en la mesa de noche, allí se encontraba una bandeja con un saludable desayuno y un buen vaso con jugo de naranja, dos pastillas y una nota.
“Buen día cariño, tomate el día para