Durante todo el día Alessandro se comportó con ella como todo un caballero, le brindó toda su atención y la hizo sentir única, más que hablar se dedicó a escuchar, comprendiendo que ella era demasiado inteligente, y que si se lo proponía podría conseguir cualquier logró.
Al llegar a casa se ubicaron en la sala, los besos y las caricias iban y venían sin ningún tipo de restricción, luego él se levantó.
—Espérame aquí unos minutos, tengo que hacer algo importante, no te muevas porque luego regres