Mundo ficciónIniciar sesiónReyona vio al camarero que venía de la trastienda y soltó un suspiro de alivio. Le hizo una señal con la mano y le pidió la cuenta.
—No te preocupes, añádela a mi cuenta —le dijo Maxwell al camarero.
«No, yo no…», empezó a protestar Reyona, pero el camarero ya se había dirigido hacia l







