Mundo ficciónIniciar sesiónA pesar de las reservas de Toria, Reyona ya había tomado una decisión.
Se había hartado de esconderse. Se había hartado de ser una cobarde. Iba a quitarle a ese cabrón lo que le pertenecía y, después, iba a llevarlo a los tribunales y a hacer que pagara por ello.
«Si realmente llega a eso», murmuró mient







