"El desprecio del Ceo".
Esa noche, al llegar a casa, encontró a Sofía cuidando a Tom en la sala. El pequeño jugaba sobre la alfombra, muy entretenido. Pablo acarició su cabello y le pidió que subiera a su habitación. El niño no obedeció de inmediato sino que siguió jugando con ese tranvía nuevo. Pablo hizo caso omiso. Tenía cosas más importantes en las que pensar. El ambiente se sentía tenso. Sofía lo miró e hizo una negación. Sabía que algo había salido mal. Lo conocía perfectamente . Pablo se dejó caer en el sofá,