Cada paso cuenta.
Un mes más tarde...El médico estaba en casa de Magda, observando a Ana con una sonrisa. Hacía semanas que había cumplido puntualmente con sus terapias y, aunque su corazón latía con fuerza, no podía creer que estaba de pie y sosteniéndose por más tiempo.—Ana, estoy muy orgulloso de ti. ¡Mira cómo caminas! —dijo Fabián, el médico que la ha acompañado en todo este proceso, mientras ella daba sus primeros pasos con el bastón. Ana, emocionada y nerviosa, se apoyó en el bastón y avanzó un paso firme