Cuando la empleada volvio, no volvio sola cuatro o cinco chicas con exhibidores de prendas la seguían, "por aqui señor Thompson", "pobre ilusa yo no soy el obstáculo" no pudo evitar mofarse en su cabeza. Para Nessa era divertido como aquella o aquellas chicas creían que los hombres con él señor Thompson eran el premio mayor, que estupidez.
Los condujeron a una pequeña sala de estar privada con un sillón, una mesita de noche y un probador, así que hoy a esto iban a jugar. No le agradaba ser su m