Capítulo 7. Te la encargo.
Milo Prince
Cuando Remy detiene el auto frente al edificio, agradezco tener al menos unas horas de trabajo para distraerme. Bajo del coche con el móvil en la mano y la cabeza llena de pendientes. El vestíbulo está silencioso; la mayoría del personal aún no llega.
Subo directo a mi oficina y encuentro todo exactamente donde lo dejé, excepto por la agenda color beige que Ivanna colocó sobre mi escritorio antes de irse.
La abro sin sentarme todavía. El orden impecable, los recordatorios marcados con colores y la lista de tareas me sacan una media sonrisa.
Esta mujer puede con todo.
Reviso los pendientes, y no falta ni un detalle. Todo se ve pulido y claro.
—Bien, Ivy —murmuro—. Me dejas trabajo, pero no problemas.
Me quito la chaqueta, la dejo sobre la silla y empiezo a revisar correos. Cada tanto, miro la puerta esperando verla entrar con ese humor ligero que trae desde que mejoramos nuestra comunicación, pero pasan los minutos, luego una hora, luego dos… y nada.
Me digo que s