Alexander tenía mucho dolor, se puso de pie con mucha dificultad.
—No puedo morir ahora Tengo que encontrar a mi Angel y disculparme con ella.
Se acercó a una casa cercana y toco, llevándose la mano al abdomen para detener el sangrado. Toco de nuevo y espero unos segundos, pero nadie abrió la puerta, se sentía mareado.
—Necesito ayuda. P. Por favor, alguien que me ayude. Volvió a llamar y dijo, pero sus palabras salieron como un leve susurro.
Estaba a punto de desmayarse, así que puso su dedo e