Capítulo 18: Choque.
Después de que Wilson se fuera, Celeste y Mónica permanecieron en la iglesia, dejando que el eco de la misa del día se desvaneciera lentamente en el aire sagrado.
Fue entonces cuando Mónica, con un gesto decidido, decidió abrir la boca y dejar escapar los pensamientos que habían estado danzando en su mente.
—Ese chico amargado, Wilson, era realmente atractivo —dijo Mónica, dejando escapar un suspiro pensativo.
—No me pareció —respondió Celeste con un encogimiento de hombros, mientras jugueteaba