Mundo de ficçãoIniciar sessãoBella
Habíamos dejado Roma atrás hacía ya un buen rato y volábamos sobre una impresionante Sicilia de noche. Las luces se habían difuminado bajo nosotros y ahora parecían cientos y cientos de pequeños destellos.
Esa noche en particular no había nevado demasiado. Dentro de nada el frio descendería y los árboles florecerían en una nueva primavera.
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