Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarlo
No era yo mismo mientras conducía a través de la Piazza dela trinitá dei monti cargado de una adrenalina que no concebía, tampoco quien aparcaba el auto frente al Hassier, un bar concurrente de Roma. Mucho menos el que se sentó en la barra cuando apenas la luz del día menguaba y pidió una botella de alcohol hasta querer perder el conocimiento, o hasta que la imagen de Gia desapareciese por completo.
Nunca fu







