Un día más y me iría a trabajar para los Zelaznog.
No había visto a Jean desde el día que estuvo en la empresa y me dio el beso en la mejilla que me tomé muy a pecho. No le pedí el número. Él tampoco había ido a la biblioteca, por lo que solía leer sola.
Me preguntaba qué le había pasado, aunque seguro estaba bastante ocupado con sus labores.
Estaba sentada en el comedor, era la hora de la cena y siempre nos reuníamos en familia. El ambiente era silencioso todos los días, pero la costumbre hizo