Llegué al trabajo un poco tarde porque me había quedado dormida. En la recepción se encontraba Sakura, quien me regaló una sonrisa en cuanto me acerqué.
—Aurora, veo que ya no tienes ojeras —dijo.
—¿Es un cumplido? —reí, apoyándome sobre el mostrador.
—Oh, lo siento... No pretendía ofenderte —Sacudió ambas manos—. Espero que hayas arreglado las cosas con Jean, no volvimos a hablar de eso.
—Tranquila —sonreí—. Digamos que estamos bien, así que no te preocupes.
—Cualquier cosa, sabes que estoy aq