El saludo se repitió nuevamente, pero está vez con más fuerza en la voz:
— ¡Buenas tardes familia! Veo que empezó la ceremonia sin haber esperado por mí, muy mala idea, pues por haber sido el primer hombre de la novia,debería de estar en primera fila viendo como va a aplicar todo lo que le enseñé en el sexo con éste idiota de Derek Ardern.
Un frío recorrió la espalda de Megan, conocía perfectamente aquella voz, su cuerpo se puso rígido, Derek, buscó la mano de su amada para darle ánimo y confia