82. Nada es tu culpa
Amir
Me encuentro en el casino del hotel, rodeado de luces brillantes y el constante zumbido de las máquinas tragamonedas. No tengo idea de por qué estoy aquí, pero sé que no quiero volver a esa mansión vacía que me recuerda a Samira en cada rincón.
Mis pensamientos están enredados en un torbellino de recuerdos y emociones cuando el grito de un niño me hace girarme y de repente la veo. Samira, o más bien Aysha, está sola con los niños, uno de ellos el diablillo.
Un sentimiento protector se ap