44. Voy a matarlo
Amir
Los documentos que Samira me entregó son mucho mejor de lo que pensaba.
Estoy en la oficina con Said desde las siete de la mañana revisando letra a letra, número a número lo que se encuentra ahí y no puedo evitar que la emoción se apodere de mí.
Al parecer, Mohamed no solo había llevado un registro de todos los movimientos extraños que mi padre hacía, sino que además ha dejado las ubicaciones y los nombres de los posibles implicados, los cómplices.
Muchos de los cuales ya tengo inclui