36. ¡Ella está muerta!
Amir
Nunca antes había dado tantas explicaciones en mi vida y mucho menos de buen agrado, porque la verdad es que los pequeños reclamos que me está haciendo Samira ni siquiera me molestan. Por el contrario, consiguen despertar una emoción que no conocía.
Y aquello de decirle que la veo como mi esposa, joder, ni siquiera yo sé de dónde demonios ha salido aquello, pero decir que la he dejado sorprendida sería quedarme corto.
—¿Qué… ¿Qué significa eso?
Trago en seco tratando de pensar cómo demo