—Sí, señora, quizá no lo sepas, pero el señor estaba bastante preocupado por ti ayer. En todos estos años, nunca lo había visto preocuparse por alguien de esta manera. Parece que al señor realmente le gustas.
Al escuchar caer las palabras de Mariana, Lucía casi se mordió la lengua.
¿Cómo podría Jorge realmente preocuparse por ella? Tal vez la vista de Mariana le estaba fallando y se equivocó.
Sin embargo, Lucía no mostró ninguna expresión inusual, se rio y le dijo con curiosidad:
—¿De veras? Mar