En el camino hacia la casa antigua, Jorge se recostó muy cómodo en el asiento. Solo hasta que recogió a Lucía y ella subió al coche, Jorge le lanzó una mirada indiferente.
Lucía, al ver el aspecto tan agotado de Jorge, aprovechó el momento para hablar.
—La última vez dijiste que considerara unirme al grupo Fernández. ¿Esa oferta aún sigue en pie?
Jorge abrió ampliamente los ojos.
—¿Ahora lo tienes claro?
—Sí, lo tengo muy claro. Quiero ir al grupo Fernández —respondió Lucía con mucha seguridad.