Cuanto más tiempo pasaba con Lucía, más descubría Jorge que esa mujer tenía gran cantidad de facetas. A veces estaba tranquila y segura de sí misma, otras veces parecía estar totalmente desorientada y nerviosa. Aunque era muy capaz de desenvolverse con excepcional habilidad entre los hombres en el trabajo, en asuntos del corazón parecía tan pura e inocente como un arroyo cristalino.
Jorge estaba cada vez más confundido, pero también sentía una creciente curiosidad por ella. Cada vez que descubrí