Una ráfaga de viento otoñal, levantando las hojas del suelo y llevándose también la voz de Lucía, disipándose en el aire.
Lucía se frotó los brazos, miró su maleta y se preguntó curiosamente: ¿cómo se las arregló para ofender a ese hombre. Ahora, ¿a dónde debería ir? ¿Regresar nuevamente a casa?
Lucía mordió su labio inferior, se quitó los tacones altos y arrastró su maleta paso a paso hacia afuera.
Afortunadamente, al final, Jorge no fue tan despiadado. Fue Alberto quien la llevó de regreso a l