Rogerio agarró a Pablo con fuerza por el cuello de la camisa. Él, que rara vez se enojaba, tenía el rostro lleno de furia en ese momento.
—¡¿Cómo te atreves a repetirlo?! ¡Lucía es tu hija!
Pablo, finalmente dándose cuenta de que algo andaba muy mal, entrecerró los ojos y miró fijamente a Rogerio.
—Tú y Lucía... ¿Desde cuándo están juntos?
Pablo estaba profundamente impactado. ¿Cómo pudo olvidar que en la empresa había alguien que siempre le llevaba la contraria, Rogerio? Además, Rogerio poseía