—¿Pues… Lucía, tú, ¿por qué no viniste a trabajar hoy? —Pablo estaba hablándole con un tono más suave.
Lucía llevaba su bolsa de compras en la mano, luego miró a la multitud a su alrededor y se alejó directamente hacia un lado.
—Padre, después de lo que pasó, he llegado a entender muy algo. Te entregaré mi carta de renuncia lo antes posible.
—No, Lucía, no tomes decisiones tan fácilmente, ¿por qué renunciar de repente? Es evidente que estás haciendo un buen trabajo en la empresa, y manejaste est