Si en algún momento de mi vida alguien me hubiese dicho que mi increíble noche de bodas después de esta magnífica celebración sin duda alguna yo hubiese estallado en carcajadas, jamás imaginé que justo este día el ahora mi esposo explotaría en cólera por algo tan absurdo como un vestido...
Unas horas antes, justo después del brindis y antes de comenzar con el banquete; subí a nuestra habitación a despojarme del voluptuoso vestido de novia por uno igual de blanco pero mucho más cómodo y sencillo