Lana
Finalmente, llegó el día de nuestra boda en civil, Leon estaba guapo en ese traje oscuro. Mis ojos no pueden apartarse de su rostro, no solo por la perfección que su piel tiene ahora, sino por la felicidad que él ostenta y que yo no había visto ni mientras estábamos en Italia.
— ¡Te ves hermosa!
— Y me has dejado sin palabras, la sonrisa te queda muy bien. Nunca, nunca más dejes que se vaya de tu vida Leon.
— Mientras esté contigo, se quedará aquí.
Llegó el juez de paz, mi madre estaba