Sasha
La adrenalina aún corría por mis venas.
Había ganado.
¿Pero a qué precio?
Deambulaba por el pasillo, lejos de las miradas, lejos de las voces que aún resonaban en la sala del consejo. Había impuesto mi autoridad, eliminado a mis enemigos y reunido a mis lobos bajo mi bandera. Sin embargo, una sombra seguía pesando sobre mi mente.
Dante.
Su traición ardía en mí como un veneno lento. No solo había desafiado mi autoridad. Había destruido una parte de mí.
Me había abandonado.
Y no podía perdo